Lo que tenía que ocurrir, ocurrió. Desde hace años, nuestra organización internacional de defensa de los derechos de los Amazighs (bereberes), la Asamblea Mundial Amazigh (AMA), no deja de alertar a la opinión pública internacional, a las instituciones internacionales y a los Estados del Norte de África sobre el peligro que representa una alianza entre los grupos yihadistas y los movimientos de liberación de Azawad.
Permítannos recordarles que la AMA ha tenido la oportunidad de interpelar a:
- el Secretario General de las Naciones Unidas, el Sr. António Guterres, en febrero de 2017 y en noviembre de 2025 [1&2];
- Los presidentes franceses François Hollande, en octubre de 2012 antes de la operación Serval de 2013 [3], y Emmanuel Macron [4];
- La Unión Europea, a través de su jefe de la diplomacia en aquel momento, el Sr. Josep Borrell, en febrero de 2024 [5];
- La Unión Africana, bajo la presidencia del Sr. Mohamed Ould Cheikh El-Ghazouani, en mayo de 2024 [6];
- Los presidentes mauritano Mohamed Ould Cheikh El-Ghazouani, ruso Vladímir Putin [7], turco Recep Tayyip Erdogan [8] y sudafricano Cyril Ramaphosa [9];
- Los ministros de Asuntos Exteriores de todos los países del Norte de África y del Sahel [10];
- El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, José Manuel Albares Bueno [11];
- Así como el ministro de Asuntos Exteriores del Reino de Marruecos, en dos ocasiones, Nasser Bourita [9, 11].
A pesar de nuestras alertas y advertencias repetidas, ninguno de estos interlocutores ha respondido de manera positiva ni sustancial a nuestras legítimas y oportunas solicitudes destinadas a hacer lo posible para evitar la alianza de los salafistas yihadistas con los rebeldes autonomistas y laicos tuaregs y moros. Y hoy, sorprende que todo el mundo esté preocupado y profundamente inquieto por el hecho de que Malí podría caer, en cualquier momento, en manos de Al Qaeda.
Así, el jefe de la ONU, el Sr. António Guterres, se ha declarado profundamente preocupado por la violencia que ha sacudido varias localidades de Malí. Condena firmemente estos actos de violencia, expresa su solidaridad con el pueblo maliense y subraya la necesidad de proteger a las poblaciones y las infraestructuras civiles. El Secretario General llama a un apoyo internacional coordinado para hacer frente a la creciente amenaza del extremismo violento y del terrorismo en el Sahel, y para responder a las necesidades humanitarias urgentes.
En cuanto a la Unión Africana, esta ha condenado, a su vez, firmemente los ataques coordinados llevados a cabo por grupos yihadistas y rebeldes del norte contra varias localidades de Malí, expresando su solidaridad con las autoridades de Bamako. Advierte sobre los riesgos que estas ofensivas representan para las poblaciones civiles, que podrían verse expuestas a graves peligros. Esta organización continental reafirma “su compromiso constante con la paz, la seguridad y la estabilidad en Malí”.
La Unión Europea, por su parte, también condena firmemente los ataques terroristas perpetrados el sábado 25 de abril en Malí y expresa su solidaridad con el pueblo maliense, en un comunicado difundido el domingo por los servicios de su jefa de la diplomacia, Kaja Kallas. Esta declaró: “Reafirmamos nuestra determinación en la lucha contra el terrorismo, así como nuestro compromiso con la paz, la seguridad y la estabilidad en Malí y en todo el Sahel”.
El ministro marroquí Nasser Bourita —quien, durante su visita a Bamako el pasado 10 de abril, había reafirmado el apoyo inquebrantable de Marruecos a la soberanía y a la estabilidad de Malí— ha condenado, a su vez, firmemente el aumento del terrorismo. Denunció explícitamente esta sorprendente “connivencia clara entre separatismo y terrorismo”, calificándola de grave peligro. Estimó que el Sahel atraviesa una fase “muy crítica” de su historia, advirtiendo, a este respecto, contra esta “connivencia clara entre separatismo y terrorismo”, subrayando que requiere una intervención por parte de los actores directamente implicados, tanto a nivel regional como internacional.
En conclusión, como proclama incansablemente la Asamblea Mundial Amazigh, la solución ideal a la inseguridad reinante en Malí y en el Sahel no puede ser militar, ni consistir en apoyar impunemente e indefinidamente a la junta golpista, antidemocrática e ilegítima de Malí, pasando por alto sus crímenes contra la humanidad cometidos contra las poblaciones civiles, con la complicidad notoria de los mercenarios rusos y de los drones turcos. Además, los combatientes tuaregs han logrado derrotar a estos supuestos invencibles mercenarios de Wagner, tanto en Tinzawatène en julio de 2024 como el sábado 25 de abril en la ciudad de Kidal.
Por consiguiente, lo que se requiere es optar y apostar, de una vez por todas, por una resolución fundamentalmente política: la aplicación del artículo 3 de la “Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas” y la concesión de un estatuto de autonomía política y territorial a Azawad, ya sea en el marco de un Estado federal maliense, a imagen del Kurdistán iraquí —y según la propuesta de nuestro presidente de honor, el Dr. Mimoun Charqi, dirigida a Romano Prodi, al igual que la propuesta marroquí de 2007 relativa al Sáhara Occidental, recientemente reforzada por la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU—; o bien, directamente, el reconocimiento de la independencia de Azawad, reivindicada legítimamente por el Frente de Liberación de Azawad.
En efecto, el único medio de romper esta peligrosa “connivencia clara entre separatismo y terrorismo” y esta alianza “de circunstancia”, como bien lo precisa Mohamed Elmaouloud Ramadane, actual portavoz del Frente de Liberación de Azawad, entre los grupos terroristas yihadistas y los rebeldes separatistas azawadianos, es adoptar esta solución política. Ambos grupos tienen proyectos de sociedad diametralmente opuestos, y los salafistas del JNIM podrían muy probablemente volverse contra los combatientes azawadianos si llegan a conquistar el poder en el sur de Malí.
En definitiva, según nuestro punto de vista, uno de los medios eficaces para hacer frente al peligro del terrorismo yihadista en Malí y en el Sahel es apoyar al Frente de Liberación de Azawad en la construcción de su autonomía regional en el marco de un Malí federal o de su propio Estado independiente, democrático y laico. Lo cual garantizaría, sin duda, la seguridad de los grupos étnicos (en particular tuaregs, moros, peules, dogones, toubous, songhais…), el retorno de los cientos de miles de refugiados de los campamentos mauritanos, entre ellos el de Mbera, la prosperidad y el bienestar social de estas poblaciones, y garantizar el reparto de los recursos mineros, fomentando las prospecciones petroleras…
Por Rachid RAHA, Presidente de la Asamblea Mundial Amazighe (www.amamazigh.org)
Notas:
[3]- https://amadalpresse.com/RAHA/
[6]- https://rachidraha.com/podria-
[7]- https://rachidraha.com/por-
[9]- https://rachidraha.com/son-







